Archive for May, 2009

El Caminante

Cuenta la Leyenda que, hace muchos años, vivía un singular bardo que dedicaba sus días a recorrer a pie los caminos entre Oxford y Reading, deteniéndose en las aldeas y granjas para deleitar a los siervos con divertidas baladas e interesantes historias. Los campesinos le conocían por muchos nombres: el Juglar, el Cuentacuentos, el Señor de las Historias. Él mismo sólo respondía a un nombre, el Caminante. Su vocación y su carácter pacífico le habían granjeado el respeto de todos en la región, y ni siquiera los bandidos se rebajaban a molestarle cuando caminaba por los senderos de tierra, con su peculiar sombrero de ala ancha, su ajado jergón y su vieja lira.

Habitaba aquellas tierras un viejo Rey, de los de corona y trono, exigente y caprichoso que buscaba cada año el más original de los presentes para su amada Reina. Había enviado emisarios a lo largo y ancho del mundo conocido en busca de aquellos tesoros pero, no importaba cuánto se esforzase, cada año la Reina cogía su regalo con desinterés y lo terminaba dejando olvidado en cualquier rincón del castillo. El Rey, desesperado en su búsqueda, había decidido acudir a nuestro Caminante tras escuchar las maravillas que de él se hablaban en todo el Reino.

Contempla tras la urna la enorme piedra perforada por una espada. Un grueso material, que parece cristal pero que solo los dioses, piensa, podrían romper, impiden todo acceso a ella. Es la atracción en toda la ciudad de Oxford. El descubrimiento de Excálibur.

– ¿Quién le habría puesto tan extraño nombre? – Se preguntaba mientras pronunciaba aquella palabra. Reconocía el tipo de escritura, sin duda la empleada en el reino, pero jamás la había visto ni escuchado.

No recuerda el tiempo que ha pasado, y desconoce que unos ojos que le mirasen no verían sino una blanca estatua de un personaje en cuyo pedestal figura el nombre de El Caminante.

Ajeno a ello, lo último que recuerda es su fatídico encuentro con Morgana camino de Reading.

Cuando de repente, tras pronunciar la extraña palabra, se halló de nuevo en medio del bosque, a pocas leguas del palacio real hacia donde se dirigía.

Mientras, muchos siglos después, en ese mismo lugar, unos vigilantes echarían en falta al abrir el museo, la estatua de El Caminante.

—Necesitamos a alguien dotado de una sensibilidad exquisita para que lleve adelante esta investigación —anunció el jefe de Scotland Yard. —No hay violencia, no hay pistas, no hay nada, sólo la certeza de que quien ha robado la estatua tan sólo buscaba esto.

La joven Alma no dudó en presentarse. Había estudiado Arqueología e Historia del Arte, se movía por círculos bohemios en los que ya corrían habladurías sobre la desaparición no sólo de la estatua blanca de El Caminante, sino de toda una serie de objetos maravillosos, casi místicos: el tesoro rechazado en su tiempo por la Reina…

—Y además, soy escritora —concluyó Alma su presentación. -¿Empezamos?

Susana apaga cansada el televisor. Recuerda que las series eran mucho más sencillas en su infancia. ¿O tal vez se está haciendo demasiado vieja? Antes todo era más simple: princesa conoce a príncipe azul en un bosque, se refugia en la casa de unos enanitos, etc. Ahora parece que cualquier trama tiene que retorcerse sobre sí misma involucrando a investigadores privados, policías forenses y persecuciones en helicóptero. Sin más ganas de sentarse a ver la televisión, se mete en la cama y se dispone a disfrutar del último libro que está leyendo.

Párrafo 1: Sarg
Párrafo 2: Sara
Párrafos 3: Nínive
Párrafos 4: Brian
Párrafo 5: Sarg

Un texto para el Cuentacuentos

6 Comments

A donde ningún hombre ha ido jamás

Debido al principio de incertidumbre de Heisenberg de la mecánica cuántica [1], se puede demostrar que el valor de campo en una región determinada del espacio no puede ser absolutamente nulo, aún cuando la región está completamente desprovista de materia. Esta energía del vacío [2] se deduce a partir del concepto de partículas virtuales. Como fue demostrado de forma analítica por H. B. G. Casimir y D. Polder en 1948, y de forma experimental por S. K. Lamoreaux en 1997, esta energía del vacío es capaz de causar una fuerza medible entre dos placas metálicas situadas en el vacío muy próximas entre sí -a una distancia del orden de micrones- y sin la acción de ningún campo electromagnético externo. Aunque este denominado “Efecto Casimir” [3] sólo es apreciable a distancias muy cortas, sirve como evidencia para demostrar que, teóricamente, podrían extrarse fuerzas netas relativas a esta energía de fondo. Otra consecuencia interesante es que, como postularon M. Morris, K. Thorne, and U. Yurtsever en el año 1988 [4], los efectos cuánticos del Efecto Casimir pueden ser utilizados para producir una región de espacio-tiempo de masa negativa…

[1] W. Heisenberg: Über den anschaulichen Inhalt der quantentheoretischen Kinematik und Mechanik. In: Zeitschrift für Physik. 43 1927, S. 172–198.
[2] Saunders, S., & Brown, H. R. (1991). The Philosophy of Vacuum. Oxford [England]: Clarendon Press
[3] H. B. G. Casimir, “On the attraction between two perfectly conducting plates” Proc. Kon. Nederland. Akad. Wetensch. B51, 793 (1948)
[4] M. Morris, K. Thorne, and U. Yurtsever


“El impulsor diamétrico de Forward-Woodward sufre sin duda de algunos problemas, aparentemente irresolubles, que hacen que su realización práctica esté, al menos hoy en día, muy lejos de ser posible. Como primera medida, la existencia hipotética de partículas de masa negativa sigue siendo altamente especulativa. Los últimos experimentos realizados en el VLHC dejan claro que las propiedades gravitacionales del principal candidato a poseer masa negativa, la antimateria, son idénticas a las de la materia normal. Como segunda medida, no queda claro cómo podría alinearse el campo gravitatorio creado artificialmente alrededor de un vehículo espacial para cumplir las condiciones de asimetría postuladas en la teoría. Finalmente, una serie de objeciones respecto a la estabilidad del sistema resultante han sido discutidas en varios…”

Discurso de N. L. Allison, Universidad de Indonesia, Yakarta, 3 de Mayo de 2026.

_______

gravitrónico, ca.

(De gravedad, por similitud de concepto con electrónico, ca).

1. f. Fís. y Tecnol. Rama de la física que estudia los fenómenos basados en la influencia de campos gravitatorios sobre el movimiento de masas positivas y negativas en un sistema cerrado. Ver “Circuito Gravitrónico”.

2. Conjunto de aplicaciones técnicas derivadas de este estudio.

3. adj. Perteneciente o relativo a la gravitrónica.

4. m. y f. Especialista en gravitrónica.


[HOLO DE ARCHIVO] Una estilizada nave espacial Forward-Woodward de último diseño de Innovative Unlimited sobre un fondo de estrellas y nebulosas de múltiples colores haciendo una pasada sobre el observador.
[BANDA SONORA] El último “single” de los Crashing Grandmas.
[AUDIO] ¿Cansado de la vida en la Tierra? ¡Innovative Unlimited te ofrece la oportunidad de tu vida! ¡Reúne a tu familia y empieza una vida nueva en la colonia de Obbian!
[HOLO DE ARCHIVO] Una familia estereotípica plácidamente dormida en sus cápsulas de animación suspendida dentro de la nave.
[AUDIO] ¡Bosques interminables! ¡Junglas exhuberantes! ¡Montañas salvajes! ¡Disfruta con tu familia de un ecosistema virgen como no se han visto en la Tierra desde el siglo XVII! ¡Todo ello completamente seguro y sin depredadores!
[HOLO DE ARCHIVO] Dos niños corriendo y persiguiéndose felices por una pradera verde, rodeada de inmensos bosques de árboles de extraña apariencia. En el cielo verde-azulado, los dos soles Alfa Centauri, similares al de la Tierra.
[AUDIO] ¡Embárcate en el viaje de tu vida!
[HOLO DE ARCHIVO] Ambos padres sonríen felices desde una casa de diseño en lo alto de una colina. Desvanecimiento de la imagen del holo.
[DISCLAIMER] El tiempo de tránsito a Obbian es de 40 años terrestres, marco de referencia Tierra.

1 Comment

Es culpa vuestra

Creéis que estoy escuchando, pero ya hace tiempo que dejé de prestaros atención en mi mente, gritando y arañando y maquinando y llevandoos de mi vida cada ilusión y cada fragmento de lo que me hacía ser yo y que ahora yace hechos pedazos, como ese espejo en el que te miras cada mañana y no ves más que la cara de un extraño al que te gustaría golpear y matar y desterrar para siempre para que deje de hacerte daño. Es vuestra culpa, es todo vuestra culpa. El chico de veintitantos años me trajo una pizza, una pizza con piña, ¿quién pone piña en una pizza? Es una idea tan repugnante, tuve que decirle que no la quería, gracias, y que se la llevase, que pensaba ponerle una queja y que ojalá perdiese su empleo. Fue cuando vio el cadáver de Sara a mis pies y empezó a gritar cuando no tuve más remedio que golpearle con la estatuilla de cristal que mamá compró hace quince años en Venecia y su cráneo crujió de una forma repugnante al caer como un saco al suelo, sangrando y ensuciando la alfombrilla de bienvenida que hay en la puerta y todo era tan confuso…

Es vuestra culpa porque no dejáis de gritar y arañar y maquinar y decirme que Sara no es mi madre y que nunca podrá serlo y que ya está bien de echar de menos a mamá, que debo ser un hombre y afrontar la realidad, pero no puedo, lo he intentado y no puedo, y lo único que consigo es enfadarme con Sara porque nunca podrá ser tan buena como era mamá y al final no pude más y tuve que hacer que se callase para siempre y dejase de insultarme. Y ahora es vuestra culpa porque Sara ya no se levanta aunque la grito con todas mis fuerzas y la pido perdón. El chico de veintitantos años tampoco se mueve y está manchando todo el parqué con su propia sangre, no puedo dejar de pensar que me costará mucho limpiar todo, frotando horas y horas con ese estropajo desgastado que creo guardar bajo el fregadero.

No se mueven ni hablan y ya no sé qué hacer. Tal vez mañana se muevan cuando les dé el sol sobre los ojos, entrando por las ventanas abiertas como hace todas las mañanas. Sé que a mí me pasa, estoy así como ellos hasta que amanece y el sol me hace abrir los ojos. Sí, haré eso, les dejaré descansar por la noche y seguro que por la mañana todo se ha arreglado.

Ahora me voy a la cama. A dormir y descansar y soñar y olvidar. Sara y el chico deben estar incómodos tumbados en el suelo. Es vuestra culpa.

No Comments

Dios jugó en su cajón de arena

No sé cómo llegó, pero tu nombre estaba ahí. Entre tantos otros. Junto a una cifra anónima más, sin nada que la distinguiese del resto.

Tienes que perdonarme. Aunque no sé si alguna vez serás capaz… Sabes que no tenía opción. No es más que mi trabajo, y es un trabajo necesario. No podemos permitirnos hacer las cosas de otra manera, lo sabes muy bien. Éramos siete mil millones a principios de este siglo, y la cosa fue a peor. Supongo que recuerdas los disturbios cuando eras pequeño. La Revuelta del 3 de Mayo en Toulouse, los tumultos en Nueva Delhi… La gente estaba muriendo de hambre, agolpada en ciudades empobrecidas que no podían de ninguna manera soportar la incrementada población. Las enfermedades se extendieron. La malaria llegó a Europa. No podíamos más.

Los Estados tuvieron que adaptarse o morir. No era una cuestión de justicia, o de equidad, fue una cuestión de supervivencia. La primera legislación eugenésica no tardó mucho en promulgarse, ya lo sabes. La eutanasia fue al principio voluntaria, y luego forzada… La esterilización de todos cuantos tuvieran cualquier defecto genético vino poco después.

Cuando vi tu nombre en las listas, empecé a temblar. No me lo podía creer. Habías pasado sin problemas los tests anteriores. Hice uso de algunos contactos personales y conseguí echar un vistazo a los resultados. Las técnicas de análisis han mejorado con los años. Enfermedades que antes no podían detectarse se ven ahora claramente con un simple test rutinario como el que te hiciste hace un par de semanas…

Te detectaron el Síndrome de Hender-Kurrtowsky. Es una enfermedad rara. Autosómica recesiva. No se manifiesta en todos los casos, pero si lo hace, es bastante grave. Tienes que entenderlo. La humanidad no puede permitirse bombas de relojería como esas. Las únicas opciones que te permitirán serán la esterilización voluntaria… o la eugenesia forzada…

Espero que puedas llegar a perdonarme algún día… Te quiero. Te amo. Pero… no puedo seguir contigo. Ojalá las cosas fuesen de otra manera.

Un texto para el Cuentacuentos

6 Comments

Bienvenido, Mr. Hyde

– Gracias por haber venido. Eres un buen amigo.

– Nada mujer, ni lo menciones. Para eso están los amigos, ¿no? Me gusta sentirme útil.

Aparte de que nadie más ha querido estar contigo, ¿verdad, zorra? No habrías tenido la cara de llamarme a mí después de tres años ignorándome si cualquiera de las hienas putrefactas que revolotean a tu alrededor te hubiese hecho caso antes. Dime, ¿cómo se siente alguien como tú al verse tan solo?

– En serio, es un detalle tan grande de tu parte el escucharme. Lo estoy pasando fatal…

– Ya me imagino, chica. Estas cosas siempre son difíciles, ¿no?

Lo estás pasando fatal… ¿Y tú qué sabes de pasarlo fatal? Niña mimada. Toda tu puta vida malgastada en disfrutar del dinero de tus papis sin importarte una mierda a quién estabas aplastando. No has sufrido en tu vida. No eres más que una pija, una barbie. Sonriendo, disfrutando de tus privilegios mientras el resto teníamos que arrastrarnos por el fango y sufrir cada segundo, sudar cada pequeño éxito… Y ahora que algo te hace daño por primera vez, vienes llorando como una cría asustada.

– Sí. Supongo que sí. Ha sido todo tan repentino… ¿Quién iba a imaginarse que iba a dejarme tirada?

– La verdad es que me sorprendió cuando me lo contaron, parecía que estabáis bien…

¡Ja! Parecía… Lo que parecía era que te esforzabas en ponerle los cuernos cada fin de semana con un semental de discoteca al azar. Debería coger este tenedor y atravesarte tu maldito cuello de mentirosa, para evitar que sigas rompiendo corazones de idiotas desprevenidos. Estaría haciendo un favor al mundo. Puedo imaginarme la sangre saliendo a borbotones de tu yugular cercenada mientras te llevas las manos a la garganta, pugnando por mantener dentro de ti esa horchata descolorida que viaja por tus venas.

– Ya sabes cómo es la vida. Un día estás bien, y al siguiente… Uff, y no te imaginas lo mal que les ha sentado en casa. Mi familia le adora.

– Bueno, no puedes dejar que eso te afecte, ¡suficiente tienes ya! La familia no puede meterse en tus asuntos.

No, no puede. Tu padre es un alcohólico que pega a su mujer. Y tu madre una arpía cotilla y retorcida. No me extraña que hayas salido como has salido, tienes un cóctel genético de primera calidad. Y al drogadicto de tu hermano prefiero ni tenerle en cuenta. Supongo que le mantienen escondido a base de dinero, como hacen con todo.

– Ya. Pero no es fácil. Sabes, lo peor… lo peor… Bueno, aún no lo sabía nadie… El caso es que íbamos a casarnos. En Marzo. Ya estaba todo planificado. Y de pronto… esto.

– Vaya, lo siento muchísimo. No tenía ni idea de que fueséis tan en serio. De verdad, lo siento.

¿Cómo te sientes al ver como todos tus planes se resquebrajan y caen como polvo al suelo? Habría sido mucho más satisfactorio que te hubiese dejado plantada en el altar. Enormes lagrimones corriendo el maquillaje en tu cara mientras el cura titubea nervioso y las hordas de invitados murmuran y chismorrean inquietos. Sublime. Creo que habría aplaudido.

– Lo sé… Yo… no sé qué hacer… Lo tenía ya todo tan claro y tan seguro… y de pronto, nada. Me siento muy sola, y desesperada. No sé qué hacer. Por favor, abrázame, necesito un abrazo. Dime que todo va a salir bien, necesito oírlo.

– Claro, ven aquí…

Todo va a salir bien. ¿Crees que decirlo va a solucionar algo? Sí, todo va a salir bien, pero no para quien te imaginas. ¿Crees que te han hecho mucho daño? ¿Crees que estás sola? ¿Crees que ya ha pasado lo peor? Déjame que te abrace. Confíate. Confía en mí. Confía en mi plenamente.

Porque un día, cuando menos te lo esperes, te aplastaré. Te destrozaré. Haré que el infierno te parezca un lugar de vacaciones comparado con tu vida. Y entonces, me pedirás de rodillas que te ayude, te humillarás, me rogarás que te ayude, como te estoy ayudando ahora. Sin saber que yo he sido el que te ha hecho caer. Y entonces volveré a hundirte en lo más profundo de la miseria, y comprenderás que todo el tiempo no has sido más que una marioneta sin cuerdas en mis manos. Y el darte cuenta de que he sido yo el que te ha destrozado será para mí la más dulce de las venganzas. Frío o caliente, da igual, la venganza es un plato que hay que servir con mucha preparación.

¿Crees que no puedo? Ya ha empezado. O, ¿quién te crees que le hizo llegar a él las fotos de aquellas noches?

No Comments

Nada más que un nombre

El Analista camina por el callejón desierto y oscuro. Es la primera vez en varios meses que abandona su centro de operaciones para caminar bajo el cielo descubierto, o al menos lo poco que queda de él, ahogado entre las espiras, rascacielos y hábitats de la arcología nipona. No hay nadie en las calles desde hace años. El aire está viciado y contaminado -es incluso tóxico en algunos de los rincones más recónditos de la arcología- y la temperatura es prácticamente insoportable durante la mayor parte del día. Sólo los escuadrones de mantenimiento y aquéllos que tienen algo que ocultar utilizan las calles en estos días. Para el resto de la gente, el cómodo y tiránico ambiente del interior de la arcología es más que suficiente.

Por supuesto, él tiene algo que ocultar.

El cliente insistió en encontrarse en este callejón. No es algo inusual, muchos lo hacen. Pero lo que le tiene inquieto es la tardanza. Cinco minutos de retraso pueden llegar a ser peligrosos en estos callejones sin ley. Anda en círculos, oliéndose una trampa. Tampoco sería inusual.

Sus sospechas resultan confirmadas cuando un proyectil Flechette, cargado presumiblemente de paralizante, atraviesa su cuerpo sin resistencia y choca contra la pared de ladrillo gastado que hay a su espalda. Con una sonrisa, observa cómo sus atacantes bloquean ambas entradas al callejón y adoptan posiciones de asalto, apuntándole con sus rifles y pistolas. Tardan unos segundos en darse cuenta de que algo falla, de que su presa no ha sido paralizada. La imagen del Analista oscila y parpadea y, finalmente, desaparece.

En su centro de operaciones, escondido entre los laberínticos túneles de servicio de la arcología, el Analista desactiva su display retinal y ordena a su equipo que lance una señal de señuelo para que nadie pueda identificar el origen de sus comunicaciones. Aunque sabe que es innecesario -la cámara holográfica del callejón estaba controlada a través de varios proxies distintos-, nunca está de más tener precauciones extra.

Suspirando, se levanta de su equipo para prepararse un café. Aunque no es la primera vez que intentan tenderle una trampa, los efectivos desplegados en esta última han sido mayores que de costumbre. El truco de la cámara holográfica no funcionará una segunda vez. Y, en esta ocasión, no se trataba de matones a sueldo, ni de mafiosos. No, tiene claro que esta vez era la policía militar de la arcología la que estaba tras su rastro.

No le sorprende, al fin y al cabo, es un criminal.

Entra en el cuarto de baño. Pequeño, forzado por la construcción irregular de la guarida. Al fin y al cabo, no es más que un hueco aislado y fuera de los mapas, encaramado entre las gigantescas tuberías que transportan los subproductos de reciclaje y energía de la metrópolis. Mira sus ojeras y su pelo sin cuidar en el espejo del baño. Sabe que necesita recuperar varias horas de sueño. Sabe que la policía no se detendrá hasta que le encuentre. Su voz, temblorosa, le sorprende a él mismo.

-Mi nombre… es Kuroda. Tengo… un nombre.

Y ése es su crimen.

No Comments

Donde se confunden relojes con lunas

Donde se confunden relojes con lunas“. Fue la última frase que le dejó, garabateada sobre un fragmento de papel arrugado y amarillento, aparentemente arrancado de una vieja agenda. Eso, y una fecha, “Cuando el tiempo marche hacia atrás”. Le dejó la nota y desapareció de su vida.

Muchas noches se despertaba, inquieto, y cogía febrilmente la nota que reposaba en la mesilla al lado de su cama. Le daba una y mil vueltas en sus anchas manos, leyendo una y otra vez las palabras escritas en ella con tinta negra. En sus sueños, creía haber resuelto el acertijo, creía haber descifrado qué significaba la nota. La hora y el lugar de la cita dejaban de ser abstractas y se convertían en algo concreto, aunque cada noche cambiaban: a la orilla del mar, sobre el puente del río, mañana al atardecer, en el centro de la ciudad, la semana que viene… Invariablemente, la solución se desvanecía al despertarse, como muchas veces ocurre con los sueños agitados, dejando sólo un poso amargo y frustrado. En otras ocasiones, la solución que tan obvia y razonable había parecido en sueños resultaba absurda al despertarse. Siempre volvía a dormirse con una sensación de que algo se le estaba escapando.

La cita continuaba siendo la misma, “Cuando el tiempo marche hacia atrás, donde se confunden relojes con lunas”. Llegó a convertirse en una obsesión, algo que ocupaba e invadía por completo sus sueños.

Una noche de tormenta se despertó una vez más, sobresaltado, interrumpidos sus sueños por el sonido de un trueno. Algo parecía distinto, como si las furiosas descargas eléctricas de la tormenta diesen un aire especial de realidad a la noche. Alargó la mano para coger la nota… y no la encontró.

Tras la alarma inicial, comprendió que el único lugar donde los relojes se habían confundido con lunas, el único lugar donde el tiempo había marchado hacia atrás, eran sus sueños. Comprendió que ella desapareció de su vida, pero que jamás dejó ninguna nota. Comprendió que la cita fue en la calle Luna, número 24, hacía diez años, y que nunca hubo otra.

Y por fin pudo volver a dormir tranquilo.

Un texto para el Cuentacuentos

5 Comments

Pequeñas mentiras

…pero no son las grandes mentiras las que realmente son aterradoras. El mundo necesita de esas grandes mentiras. La justicia, la vida después de la muerte, la política, la fidelidad, la economía, e incluso la cultura y el arte. Nuestro modelo de sociedad se sustenta sobre esos pilares, pero cualquier persona con dos dedos de frente -algo que, desgraciadamente, parece escasear bastante- es capaz de analizarlos y darse cuenta de que son falsos, de que sus premisas sólo se mantienen en apariencia. En el sentido de que son estructuras artificiales y forzadas, y todas ellas se construyen en torno a una fantasía, un concepto abstracto, o una estructura basada en la confianza. Las grandes mentiras son secretos a gritos.

No, lo que resulta realmente aterrador es la capacidad del ser humano de acomodarse a las pequeñas mentiras. Día a día, nos envolvemos en un caparazón de pequeñas mentiras que nos creemos durante el tiempo suficiente como para soportarnos a nosotros mismos. Al contrario que las grandes mentiras, no es tan sencillo darse cuenta de que éstas lo son.

Todos hemos escuchado esas pequeñas mentiras, y todos las usamos. “Todo va a salir bien”, “Todo depende de la forma en la que te lo tomes”, “Si lo deseas con mucha fuerza llegará a suceder”, “Mejor solo que mal acompañado”, y la pequeña mentira por excelencia: “Eso no me puede pasar a mí”.

Las grandes mentiras han modelado nuestra civilización a grandes rasgos. Han conformado nuestra historia y seguirán haciéndolo por siempre. Pero las pequeñas mentiras son las que modelan nuestro día a día y, por lo tanto, nuestra inercia social: la resistencia al cambio de una sociedad como un conjunto. El cambio y la pérdida de la confianza en las pequeñas mentiras suelen ir dados de la mano: los miembros de una sociedad que se encuentra en un período tumultuoso dependen mucho menos de las pequeñas mentiras, ya que se ven enfrentados a la realidad de la incertidumbre día a día. Y viceversa, en una sociedad estable, la mayor parte de sus miembros se amoldan a estas normas sociales.

Y si eres uno de los pocos que no sigue el convenio social, si eres de los que no cree que todo vaya a salir bien, que la forma en la que te tomes las cosas -o las desees- tiene poca influencia en el resultado final y eres perfectamente consciente de que te puede pasar a ti… prepárate a enfrentarte de lleno al ostracismo impuesto por el resto de la sociedad. El ser humano no es un animal que aprecie a los que intentan luchar contra su red de mentiras. Nadie quiere tener a un realista a su alrededor.

La situación de estancamiento en la sociedad actual se deriva fácilmente aplicando esta hipótesis sobre inercia social al modelo de Vygotsky como demuestra el autor en…

Fragmento de “La Elucubración del Rey Bufón”, por Mo Gjishdo, Analista

No Comments