Prólogo


Tu prólogo me enganchó desde el principio, y cuando vi que la dedicatoria era para mí, mi corazón empezó a latir como un metrónomo desacompasado.

Tu primera parte la devoré con ansia, como alguien que se enfrenta por primera vez a un reto fascinante y lo único que ve en él son oportunidades.

Tu segunda parte la fui disfrutando con cada página que desvelaba. Quedé atrapado por tu misterio y tus intrigas, y cada cosa que descubría resultaba más interesante que la anterior.

Llegué a tu epílogo y comprendí tu conclusión. Releí los capítulos más interesantes, y me ayudé de tu glosario para entender aquéllos pasajes que no me habían quedado del todo claros la primera vez.

Fue entonces cuando me dí cuenta de que nada me haría más feliz que ser yo el protagonista de tu siguiente volumen…

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