Suicidio


Aún recuerda con claridad el día que, tras pensárselo con detenimiento durante varias semanas, decidió cometer suicidio. Estaba harto del mundo, harto de aquéllo en lo que se había convertido la sociedad, harto de tener que mostrar una cara bonita y sonriente al resto de sus semejantes cuando en su interior sabía que no quería mostrarles nada. Se sentía atrapado, congestionado, enmarañado en una red de mentiras autocontenidas que habían absorbido al ser humano de manera inexorable, alimentándose de su ingenuidad y de su libertad básica. Reuniendo fuerzas, consciente de las repercusiones que sus acciones tendrían, se sentó en la silla frente a su ordenador, y empezó a eliminar sistemáticamente su vida…

Empezó borrando su cuenta de VirtuaTech (™). ¿Todos sus activos virtuales? Eliminados sin piedad. Ceros y unos, sin ningún valor real. Borró todos los holos que había subido a Tweener-Life ©. Recuerdos de sus vacaciones, vistas panorámicas inmersivas de sus cumpleaños, recreaciones de momentos pasados… ¿Por qué debían de estar disponibles de forma pública? Canceló sus cuatro cuentas a Sketch&Journal y eliminó de las bases de datos todas las entradas de los últimos 6 años. Nadie podría ahora saber su opinión respecto a un tema sin hablarlo en persona con él. Deshabilitó sus direcciones de correo, mensajería instantánea, videofonía por internet y telepresencia virtual. Pensó en tirar a la basura su OmniQDirect y sus gafas WetWare ®, pero en el último momento decidió que sería mejor venderlas -no por globalMarket, desde luego, sino en una tradicional tienda de segunda mano-. Friendsearch, Shopscanner, 10Score, todas sus conexiones con la dataesfera fueron cortadas, una a una, y cada cable que quedaba cercenado era un grito de libertad adicional.

Finalmente, ejecutó el plan que más trabajo le había costado preparar. Había tenido que invertir una suma considerable de dinero en el mercado negro para conseguir el aparato de encriptación que reposaba sobre su mesa, conectado a los puertos de comunicaciones del ordenador. Probablemente trabajo de hackers experimentados. Sin duda ilegal. El artefacto conseguiría penetrar en algunos de los directorios mejor protegidos del mundo y rompería el tabú definitivo: entraría en Genebank y borraría sus registros genéticos de sus bases de datos. Dejaría de existir para la datasfera. Nadie podría ahora tomar decisiones basadas en su genoma…

Pensó que nunca morir le había sentado tan bien.

  1. #1 by Croc - May 4th, 2009 at 15:29

    ¡Ah! La muerte virtual sienta tan bien… Se debería probar más a menudo… 😉

    Un saludo!

  1. No trackbacks yet.

Comments are closed.