No greater crime


Sacudes con rabia las metafóricas rejas de una cárcel muy real -o tal vez sea al revés, aunque no es el caso-. Nadie dijo que la vida fuese justa, ¡pero esto es demasiado! Jamás hubieses podido imaginar que, de ser encarcelada, sería por un crimen que no has cometido.

Sabes que no eres precisamente una santa. No, eso no, pecados tienes de sobra en tu diario, como cualquier otro. ¿Apología del entusiasmo? ¿Atraco a mano amada? ¿Incitación a la sonrisa? Culpable, culpable y culpable. Especialmente de lo último; ¿qué culpa tienes tú de que te guste tanto hacer sonreir a otros? ¡Es algo inofensivo! Pero la sociedad parece totalmente volcada en criminalizar gestos que poco tienen de inmorales o dañinos…

Intentaste explicárselo. Fue un juicio extraño, desigual. Sin juez, pero con innumerables jurados, observándote cejijuntos y cariacontecidos. Escandalizados por tu conducta desviada y obscena. ¡La osadía de pretender ser diferente! Les dijiste que el ostracismo te mataría, que no podrías soportar que la sociedad te diese la espalda y te dejase de lado, que eras profundamente alérgica a la soledad. Les dio igual.

Y frustrada dentro de tu cárcel de prejuicios, te preguntas qué clase de sociedad condena a alguien tan especial como tú por el peor de los crímenes… Condenada a la mediocridad.

  1. #1 by Niobiña - April 27th, 2009 at 15:05

    Es angustioso lo que has escrito, y creo que habrías podido hilar la frase en el comienzo del relato, no dejes de intentarlo.

    Me ha gustado venir a leerte.

    Besines de todos los sabores y abrazos de todos los colores.

  2. #2 by Sarg - April 28th, 2009 at 14:15

    Es posible… pero nu sé, me parecía forzarla un poco… este relatillo tenía que valerse por sí mismo. Al final he acabado haciendo otra para el Cuentacuentos 🙂

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