Pequeñas mentiras


…pero no son las grandes mentiras las que realmente son aterradoras. El mundo necesita de esas grandes mentiras. La justicia, la vida después de la muerte, la política, la fidelidad, la economía, e incluso la cultura y el arte. Nuestro modelo de sociedad se sustenta sobre esos pilares, pero cualquier persona con dos dedos de frente -algo que, desgraciadamente, parece escasear bastante- es capaz de analizarlos y darse cuenta de que son falsos, de que sus premisas sólo se mantienen en apariencia. En el sentido de que son estructuras artificiales y forzadas, y todas ellas se construyen en torno a una fantasía, un concepto abstracto, o una estructura basada en la confianza. Las grandes mentiras son secretos a gritos.

No, lo que resulta realmente aterrador es la capacidad del ser humano de acomodarse a las pequeñas mentiras. Día a día, nos envolvemos en un caparazón de pequeñas mentiras que nos creemos durante el tiempo suficiente como para soportarnos a nosotros mismos. Al contrario que las grandes mentiras, no es tan sencillo darse cuenta de que éstas lo son.

Todos hemos escuchado esas pequeñas mentiras, y todos las usamos. “Todo va a salir bien”, “Todo depende de la forma en la que te lo tomes”, “Si lo deseas con mucha fuerza llegará a suceder”, “Mejor solo que mal acompañado”, y la pequeña mentira por excelencia: “Eso no me puede pasar a mí”.

Las grandes mentiras han modelado nuestra civilización a grandes rasgos. Han conformado nuestra historia y seguirán haciéndolo por siempre. Pero las pequeñas mentiras son las que modelan nuestro día a día y, por lo tanto, nuestra inercia social: la resistencia al cambio de una sociedad como un conjunto. El cambio y la pérdida de la confianza en las pequeñas mentiras suelen ir dados de la mano: los miembros de una sociedad que se encuentra en un período tumultuoso dependen mucho menos de las pequeñas mentiras, ya que se ven enfrentados a la realidad de la incertidumbre día a día. Y viceversa, en una sociedad estable, la mayor parte de sus miembros se amoldan a estas normas sociales.

Y si eres uno de los pocos que no sigue el convenio social, si eres de los que no cree que todo vaya a salir bien, que la forma en la que te tomes las cosas -o las desees- tiene poca influencia en el resultado final y eres perfectamente consciente de que te puede pasar a ti… prepárate a enfrentarte de lleno al ostracismo impuesto por el resto de la sociedad. El ser humano no es un animal que aprecie a los que intentan luchar contra su red de mentiras. Nadie quiere tener a un realista a su alrededor.

La situación de estancamiento en la sociedad actual se deriva fácilmente aplicando esta hipótesis sobre inercia social al modelo de Vygotsky como demuestra el autor en…

Fragmento de “La Elucubración del Rey Bufón”, por Mo Gjishdo, Analista

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