Diagnóstico reservado


Supongo que te acuerdas del día que fuimos a ver aquélla película, ¿no? Fuimos a ese centro comercial que estaban cerrando, y lo único que quedaba aún abierto en todo el edificio eran los cines y una tienda de chucherías en la primera planta. El resto de los negocios habían tenido que irse a otro sitio o cerrar. Antes de entrar te compraste unas nubes en la tienda, como aperitivo para matar el hambre, porque decías que las palomitas que ponían en los cines de ese sitio eran un poco grasientas, que sólo sabían a mantequilla.

La verdad es que no recuerdo bien qué película era. Una de éstas de acción que sirven para pasar el rato pero que olvidas a la semana de haberlas visto, sin pena ni gloria. La sala estaba prácticamente vacía. Era en mitad de agosto, y la gente estaría de vacaciones en la playa. Creo que algo te comenté sobre que los cines deberían cobrar menos por ir a ver películas en estas fechas, cuando en la ciudad no hay nadie. Así al menos animarían a los que nos quedamos a ver alguna película más. Creo que ésta no nos dejó demasiada marca. Aunque claro, tampoco podemos decir que prestásemos demasiada atención, ¿no?

Ese también fue el día que tuvimos ese problema con el coche. Menudo lío… No éramos capaces de recordar cómo se llamaba la calle en la que lo habíamos aparcado, y estuvimos casi una hora dando vueltas. Todo por culpa de la iluminación en aquel callejón de mala muerte. ¿Quién se habría imaginado que una calle puede cambiar tanto entre estar a la luz del día y cuando ya se ha ido el sol?

Ahora tengo que dejarte, te seguiré escribiendo dentro de poco. La Doctora Brooke suele venir sobre esta hora. Es una persona peculiar, creo que ya te he hablado un poco de ella. No me cuenta demasiado, y sólo me escucha hablar sobre ti y escribe impasible en una pequeña libreta de tapas azules. Un día, cuando se despistó porque la llamaba otro doctor desde la puerta, eché una ojeada a su libreta y la verdad es que no entendí casi nada. Había apuntado algo así como “sujeto presenta realidad inconsistente con vida pasada” y “delirios y alucinaciones crónicas”. Ya sabes, jerga de médicos, incomprensible. Antes o después acabarán con las pruebas, me iré de este hospital y podremos estar juntos de nuevo.

Un abrazo, te quiero

Nota: El paciente sigue dejando estas notas escritas por su habitación, dirigidas a una mujer imaginaria. Dado que su esquizofrenia no presenta episodios violentos, he juzgado apropiado dejarle lápiz y papel para que siga haciéndolo, por si pudiesen ayudar en la terapia.

Dedicado a mi amiga Laura
  1. #1 by Emma - June 9th, 2009 at 09:45

    Hola!

    La verdad es que he tardado unos segundos en reaccionar desde que he leído estas líneas hasta que he decidido plasmar mis sensaciones.
    Sencillamente, se me han puesto los pelos de punta.
    Mi más sincera y modesta enhorabuena!
    Un saludo,
    Emma

  1. No trackbacks yet.

Comments are closed.