La curvatura de la inocencia


-¡Mira! ¡He encontrado más!

Natasha vuelca la caja de cartón sobre el suelo del desván de la casa, desperdigando todo su contenido. Varias cuentas de un collar antiguo, de aspecto barato, se sueltan y salen rodando por los tablones de madera. Víctor se cruza de brazos y gruñe a su hermana pequeña. Está haciendo demasiado ruido, y aunque sus padres no están en casa, no quiere que algún vecino se alerte y les avise al volver. El desván es zona prohibida.

-¡Ten cuidado!
-Tonto, no pasa nada. Mira, es el traje de Comunión de mamá -dice Natasha con una risilla.
-¿Qué es eso?

Víctor saca con cuidado una caja de plástico de la pila de viejos recuerdos acumulados en el suelo. La levanta con lentitud y reverencia, sus aires de superioridad perfectamente estudiados para dar a su hermana la imagen de liderazgo que quiere. Ya tiene ocho años, es suficientemente mayor para dar órdenes a la pequeña.

Coloca la caja sobre la tapa de un baúl del desván, a suficiente altura como para que ambos puedan ver su contenido. La caja parece estar llena de rectángulos de un material plástico blanco, ligeramente amarillento. Natasha coge uno de ellos con un cuidado extraño en ella. Lo mira extrañada.

-Creo que eso es lo que llamaban “papel”, Naty.
-Mira -exclama Natasha, dándole la vuelta al rectángulo y descubriendo la imagen de sus padres, a todo color, sobre un fondo de montañas nevadas-, ¡sólo son visores de holos!

Con el dedo índice, da un golpecito sobre la foto, primero sobre las caras de sus padres, luego sobre las montañas. Frunce el ceño, frustrada. Gira la foto en sus manos, como si al hacerlo pudiese ver las zonas que no aparecen en el papel. Al ver que la foto no reacciona, se encoge de hombros y la tira al suelo.

-Están rotos, no funcionan.
-No -Víctor recoge la foto del suelo-. Papá me explicó una vez. Esto son “fotofagías”. Antes no había holos, las cosas eran planas y no se movían.

Los ojos de Natasha se abren como platos. Su visión infantil del mundo acaba de trastocarse. En su mente, las visiones de un mundo plano e inmóvil florecen como si fuese primavera. Perros planos corren por un parque plano de la correa de sus amos planos, todo ello en stop motion. ¡Qué mundo tan maravilloso! Pero también lo ve como limitado, más aburrido que su querido mundo tridimensional. Reflexiona durante unos instantes.

-Jo, Víctor, ¡qué suerte tenemos!

  1. #1 by Vir - July 2nd, 2009 at 08:51

    JA! Una mierda suerte, niña!! Una foto en papel, reveladita, y con sus dos dimensiones es guay! Es un segundo congelado en el tiempo para siempre, qué más quieres bonita!! XDDDDD

    (estás un poco obsesionado con el futuro este de ciencia ficción, no?? XDD)

  2. #2 by Sarg - July 2nd, 2009 at 10:54

    Tú dirás, llevo leyendo ciencia ficción desde los 12 años 😛

  3. #3 by Juan - July 18th, 2009 at 23:31

    Hola

    Muy bueno este también 🙂

    Un saludo.

    Juan.

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