Portavoz de los Muertos


Cada vez huye más de los vivos, cada vez habla más con los muertos.

El resto de la tribu -unas cuarenta personas de diferentes edades- asiente ante las palabras sabias del anciano. Sólo uno de sus ojos sigue sano, y cojea considerablemente al andar, pero con sus treinta y siete años ha visto y vivido situaciones que el resto no pueden ni imaginarse. Su opinión siempre es valorada.

-Hace ya meses que pasa horas, casi días enteros, encerrado en su tienda. No quiere hablar con nadie. Y, si entras con él, se apresura en echarte, alegando que tiene mucho por hacer.

-Puede que tenga razón, tal vez está ocupado… -exclama otro de los miembros de la tribu.

-¡Y qué! Se acerca la fiesta de verano. Necesitamos que calme a los espíritus de Bar-ona, o surgirán de los Dientes y extenderán su mal agüero sobre nosotros. ¿Qué tribu puede sobrevivir al verano abrasador sin un chamán que asegure la bendición de los espíritus? Alguien debe hacer entrar en razón a Joredi.

Una joven de unos quince años se levanta y sonríe al anciano.

-De acuerdo, hablaré con él. Tal vez a mí me escuche. Aunque sólo sea por la amistad que compartimos desde niños. Le convenceré para que hable con los espíritus.

La chica abandona el círculo de aldeanos alrededor de la hoguera y sube por el camino empinado que conduce a la tienda del chamán. Como miembro destacado de la tribu, el Portavoz de los Muertos, el chamán tiene acceso a la segunda tienda más espaciosa, sólo por debajo en tamaño a la del cacique. Aparta con la mano la cortina de cadenas de la tienda y espera en la entrada a que sus ojos se adapten a la oscuridad del interior.

El chamán se encuentra en un trance, ajeno al mundo exterior. Comunicándose con los muertos, con el Mundo del Pasado. Una nube de humo aromático esconde su figura. Yolan se sienta en el suelo frente a Joredi, dispuesta a esperar pacientemente lo que haga falta.

Finalmente, Joredi abre los ojos. No parece sorprendido ante la presencia de su amiga.

-Sé a qué has venido, Yolan.

-Ya… Sabes que no puedes tener así a todo el mundo, ¿verdad? El verano se acerca, y la tribu pasará una mala temporada si no podemos aplacar a los espíritus. Sé que llevas una temporada reflexionando, pero tienes tus obligaciones. Y…

-Hace dos meses y medio, viajé a Bar-ona.

Las palabras de Joredi callan por completo la parrafada de Yolan. Ya le había hablado antes de sus locos planes, durante escapadas nocturnas cuando eran pequeños. Siempre habían acabado en simples bravuconadas. El tabú era demasiado grande. Ninguna tribu visitaba la guarida de los espíritus.

-Pero, pero… -la impresión hace que se quede petrificada, abriendo y cerrando la boca como si le costase respirar.

-Yolan… no puedes imaginarte. Todo es mentira. ¡Todo! Déjame que te enseñe.

Joredi se levanta y se pone de puntillas para alcanzar un estante en el que normalmente ha guardado las hierbas medicinales. Coge algo, un bulto de unos pocos centímetros envuelto en una camisa de lana. Sentándose otra vez, lo desenvuelve con cuidado. Es un artefacto extraño, formado por láminas extremadamente finas de un material parecido a las hojas de palmera. Joredi pasa varias de las láminas y Yolan observa que alguien ha grabado en ellas extraños símbolos, así como hermosos dibujos en color. Le sorprende ver el dibujo de dos personas, desnudas, en una de las páginas.

-¿Qué… qué es esto?

-Yolan, a esto lo llaman “libro” -la palabra desconocida tiene un sonido extraño en la boca de Joredi-. Lo encontré en una tienda de piedra, muy grande. Había cientos, incluso miles de ellos. Deteriorados la mayoría, pero alguno aún se puede usar.

-¿Usar? Son láminas… con dibujos. ¿Para qué puede servir?

-Eso me pregunté yo… Cogí varios en mi jergón y llevo semanas investigándolos. Los símbolos son un idioma, como el que usamos para hablar, pero plasmado sobre las láminas. Poco a poco, he aprendido algunas de las palabras. Parece que uno de los que cogí, por pura suerte, era un “libro” para aprender a dibujar esos símbolos… y a pronunciarlos.

La realidad de todas esas ideas abruma a Yolan. Bar-ona es territorio de los demonios, la casa de los espíritus. Nadie se atrevería jamás a pisar más allá de las primeras piedras. Allí habita el mal. El atrevimiento de Joredi habría significado la ejecución inmediata si no fuese el chamán de la tribu. Pero, a pesar de todo, no puede evitar sentirse interesada y curiosa por las extrañas láminas coloridas que encierran los extraños “libros”.

-Joredi, esto quiere decir… ¡que los espíritus también tienen su idioma! Es obvio que ellos grabaron todos estos símbolos en las láminas. ¡Incluso los dibujos! Fíjate, en esta lámina, hay dos personas. Está claro que nos observan y hablan de nosotros…

Joredi se incorpora, y coge otro “libro” del estante. Yolan puede ver que se está mordiendo las uñas, signo de que está a la vez nervioso y reflexionando.

-Yolan, eres lista, harías una buena chamana -dice Joredi sonriendo-. Eso fue exactamente lo que pensé yo. Hasta que descubrí algo: los libros no describen el idioma de los espíritus. Describen nuestro idioma. No los grabó ningún espíritu, los grabamos nosotros. Observa este otro libro.

Joredi abre un objeto bastante más grande que el anterior, por una lámina en particular. Yolan reconoce instantáneamente el dibujo que la ocupa por completo. Es la guarida demoníaca de los espíritus, la que se puede ver en el centro de Bar-ona desde kilómetros alrededor, los Dientes de Bar-ona. Excepto… que no es tal guarida. Donde las torres monstruosas ahora se extienden torcidas, ennegrecidas y amenazantes hacia el cielo, en el dibujo se yerguen orgullosas y llenas de color. Las torres forman parte de una estructura de una belleza exhuberante. Y, alrededor de ella, cientos de personas vestidas con ricos tejidos de diferentes colores parecen pasear con despreocupación.

Yolan no puede leer las letras que se extienden por la portada del libro, pero Joredi ya ha aprendido la suficiente para interpretarlas y entenderlas. Y para comprender el peso de la verdad que arrastran.

“Monumentos de Barcelona: La Sagrada Familia”

Un texto para el Cuentacuentos
  1. #1 by Rhiannon - July 18th, 2009 at 07:34

    Me ha encantado el toque post-apocaliptico de Barcelona… sigue escribiendo asi.

  2. #2 by Sechat - July 18th, 2009 at 18:47

    Creía estar entre indios, aunque me ha chocado lo del acdeso a la tienda del chamán con ese tipo de material en la entrada de acceso, también me ha sorprendido una frase que dice Yolan a Joredi, demasiado coloquial a mi entender, pero viendo el final de la historia, pienso que puede encajar perfectamente en ese apocalipsis. ¡Enhorabuena!

  3. #3 by Juan - July 18th, 2009 at 23:28

    Hola

    Es el primer relato que te leo. Me ha gustado mucho. Ya veo que te gusta escribir ciencia-ficción… No se ve mucho por ahí.

    Está muy bien logrado. Se intuye que Bar-ona es Barcelona, sobre todo porque el chamán se llama Jor(e)di :-). Ahora, que los Dientes de Bar-ona es lo que queda de la Sagrada familia… es genial :-).

    Un saludo y enhorabuena.

    Juan.

  4. #4 by Juan - July 18th, 2009 at 23:42

    Leyendo otro relato tuyo me ha surgido la duda… ¿Eres físico o matemático?

    Un saludo.

    Juan.

  5. #5 by Sara - July 20th, 2009 at 15:58

    ¡¡¡Qué grande!!! Me ha gustado muchísimo!!! No me lo imaginaba para nada, la verdad. Se conoce que no estoy muy espabilada :p

  6. #6 by Paula - July 20th, 2009 at 20:08

    jaja, el final es buenísimo. Muy entetenido.
    Saludos!

  7. #7 by Sarg - July 20th, 2009 at 20:16

    Rhia: Merci 🙂

    Sechat: La verdad es que lo cambié como mil veces todo antes de dejarlo como está XD

    Juan: Realmente teleko, por? 😀

    Sara: Gracias! Viniendo de ti es gran halago 🙂

    Paula: Gracias! Vienes del Cuentacuentos o eres alguna Paula que conozco? jaja

  8. #8 by Carlos - July 22nd, 2009 at 00:39

    Una de las mejores historias que he leído sobre el descubrimiento de un libro.
    La idea es muy buena Sarg mas si cabe al desarrollarse en tan corto espacio.

    El momento en que expresa el chamán su descubrimiento me parece genial!

  9. #9 by Arweneressea - July 22nd, 2009 at 16:13

    Q genial historia! Me ha encantado, el tema, la forma de llevarla, lo postapocalíptico… 🙂 …lo único que podría mejor es un poco el perosanaje de Yolan, se la siente como muy tranquila ante la situación.

    Salu2

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