Mariposas


-Como podéis ver, la cara superior del esfenoides presenta en la línea media una cresta, la cresta esfenoidal, que termina aquí en una punta llamada proceso etmoidal del esfenoides, porque aquí articula con el etmoides. Luego, a los lados de la cresta veis una superficie lisa semicóncava que se llama el yugo esfenoidal. Ahí articula la lámina papirácea del etmoides. Si os fijáis, lo bueno de los huesos de la base del cráneo es que se ve claramente cómo y dónde articulan entre sí, son como las piezas de un puzzle. Aquí también podemos ver…

Sandra hace garabatos con el boli rojo en el margen de sus apuntes. A veces se dedica a hacer dibujos, otras veces caricaturas de los profesores. Esta vez son garabatos sin forma ni sentido, como los que dibujas cuando estás distraído hablando por teléfono. Tiene demasiadas cosas en la cabeza como para escuchar realmente a la profesora. Tal vez ni siquiera debería haber venido a clase. Días así es mejor quedarse durmiendo.

Y, por más que la profesora hable de articulaciones y crestas, ella sólo ve una mariposa.

-En este surco, el canal óptico esfenoidal, o surco quiasmático, es donde se aloja el quiasma de los nervios ópticos, mientras que en este nicho, la silla turca, por la forma curvada que tiene, se aloja la hipófisis, que está situada dos centímetros por delante y dos por encima del meato auditivo interno. Dorsalmente la silla turca está limitada por la lámina cuadrilátera del esfenoides, que en sus ángulos superiores presenta unos salientes denominados apófisis clinoides posteriores, como podéis ver aquí. A ver, ahora esta transparencia es la de la cara inferior…

Mariposas. ¿Por qué no? Algunas culturas antiguas interpretaban el alma humana como mariposas. Etéreas y diáfanas. Ha leído en algún sitio sobre un mito griego, de los que lees de pasada y olvidas a la mañana siguiente. ¿Eros? No, era otro dios… Ah, Psyche. En griego, Psyche significaba a la vez mariposa y alma. Del resto del mito ya no se acuerda. Habría sexo, y violencia, como en todas las historias de dioses griegos, y al final la historia acabaría con una moraleja, pero de los detalles se acuerda lo mismo que mañana se acordará de los nombres de los malditos surcos del hueso mariposa.

-…aquí se articula con el borde superior del vómer, que tiene forma de ángulo diedro, y se constituye así el canal esfenovomeriano medio, comprendido entre la cresta y el fondo del canal vomeriano. A los lados de la cresta inferior podéis ver unas superficies lisas de forma triangular con base interna, que forman la parte mas posterior del techo de las fosas nasales.

En el fondo tiene sentido, ¿no? Puede imaginarse la sorpresa de los antiguos griegos, observando un cráneo humano y viendo que, en su interior, tiene una mariposa. “¡Eureka!”, exclamarían, a lo Arquímedes, “hemos encontrado el alma”. Una pequeña mariposa en el centro de la cabeza. El hueso del alma.

Una cosa tiene clara. A la siguiente clase no va a ir. Ella sí que tiene mariposas en la cabeza…

  1. #1 by RaquelBuscaSuSitio - September 5th, 2009 at 11:04

    ¡¡Bravo!!

  2. #2 by Capitán Clostridium - September 5th, 2009 at 13:10

    ¡Vaya descubrimiento! No, no lo decía por las “mariposas”, lo decía por tu blog.
    Veo que eres de los míos, argumentas la historia para darnos la sorpresa, el eureka, final.

    Gracias por escribir con inteligencia, aunque de los términos efenoides no me haya enterado mucho.

  3. #3 by Yandros - September 5th, 2009 at 22:45

    Madre mia que disertación de Biología
    Capitán clostridium también por aquí?
    Joder, ya dejan entrar a cualquiera jaaaaaaaaajajajaja
    Es broma Capi!

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