Continuación II


Es un banco cualquiera, en un parque cualquiera en una ciudad cualquiera. A la orilla de un río cualquiera.

Ella juega nerviosa con sus manos. Tiene los nudillos blancos de tanto apretarlas, de cruzar los dedos una y otra vez. En parte es para luchar contra el frío, en parte para tranquilizarse a sí misma. Lo que tiene que decir no es fácil, nunca ha sido fácil.

-Mira…

Comienza, le observa a él, y puede ver que está llorando, que ya sabe qué es lo que hay que decir. La situación ya se ha producido, las palabras sólo son la cinta aislante que le falta a una caja de embalaje.

-Esto… no está funcionando. No estoy enamorada. No sé por qué… Son tantas cosas, no me entiendo ni a mí misma. Pero, por favor, no llores, no llores…

Intenta abrazarle, pero él rechaza sus brazos. No me toques, dice. No sé quién eres. No sé quién eres. Y ella llora también.

El agua verde del río parece inmóvil, estancada. El invierno ha asesinado al otoño, dejando cómo cadáveres inocentes a miles de hojas de canela. Las orillas son como cementerios masivos al aire libre. Ya no hay sol tras las nubes espesas, ni arcoiris ni animales que quieran amenizar la tarde a los viandantes con sus graznidos. Sólo hay frío, y corazones rotos.

-Por favor, no te vayas, déjame acompañarte… No te vayas.

Pero él se va, recoge su bolsa, se cala el abrigo hasta arriba y se va.

Ahora sabe que no todas las historias bonitas tienen una continuación.

La historia comenzó así, hace una eternidad. Esa eternidad que sólo duran las cosas que parece que merecían la pena.

  1. #1 by maribel - December 16th, 2009 at 00:07

    uf!! duele… pero no hay fracaso porque no dure, lo importante es que mientras duró parecia eterno, lo importante es que mientras duró valia la pena, incluso cuando termina sabes que valió la pena…

  2. #2 by Emma - December 16th, 2009 at 16:31

    Davastador, cuanto menos… Ufff, yo creo que todos hemos tenido situaciones de este tipo, en la que estando en la piel de él solo sientes impotencia e incredulidad, además de dolor; y estando en la piel de ella sientes miedo, incomprensión, pena, pero también dolor.

    Si hay un lema que sigo a rajatabla es: ‘Qué te quiten lo bailao!’ Si lo has sabido aprvechar, quédate con eso.

    Independientemente de los sentimientos y sensaciones que me llegan a leerlo, es una historia con final maravillosamente escrita!

    Besos

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