Una de cal


Una de cal… La llama de la vela funde la cera lentamente, y llega hasta mí su olor acre. El olor despierta en mi cabeza los sentimientos que no me atrevo a admitirme a mí mismo. Te miro disimulado y me abrasa tu mirada, tu sonrisa me tortura. En este oscuro templo cantas a destiempo, y me haces desear haber nacido en otro lugar y en otro cuerpo. Tiemblo solo, sin saber si reir o llorar, pues sólo verte es el más exquisito regalo de Navidad que podría desear, aún sabiendo que querría recibir mucho más. Y como cal, quemas mi piel, blanqueas las paredes que atrapan lo que quisiera decir, atascas el rotor de mis sentimientos. Como cal en una cantera lejana. Como cal cayendo sobre agua.

Y como cal, ardes blanca sin llama en la distancia…

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