Cuando ella despierte


Está tumbado en la cama, en ropa interior, con la sábana medio desarropada y la mirada perdida en el techo. Ya ha amanecido, y ella aún duerme usando su pecho como almohada. Siempre se despierta antes que ella -la luz del sol es para él como un despertador-, pero siente su respiración tan tranquila y reposada que no quiere despertarla.

La mira, y puede ver que sus ojos empiezan a moverse inquietos. Está soñando.

Con un extraño suspiro y un sobresalto, se despierta. En un principio parece asustada, agitada, pero sus ojos se posan en los de él, sonríe, vuelve a cerrarlos y se estira en la cama.

-Buenos días.
-Hola corazón. Qué pesadilla más rara…
-¿Sí?
-Sí. No recuerdo exactamente cómo era. Pasaban muchas cosas, todas a la vez. Era muy raro todo.
-Bueno, ya sabes, las pesadillas siempre son raras. Ahora ya estás a salvo, no era más que una pesadilla.

Intenta apartarse de él, como si le sobresaltase algo. Frunce el ceño. Una, dos veces, intentando decir algo, pero limitándose a mover los labios en silencio. Finalmente, le mira con los ojos muy abiertos, y dice:

-No.
-¿No?

Alarga la mano hacia ella, pero no puede llegar a tocarla antes de que empiece a disolverse. Sus facciones han quedado congeladas y ahora parecen derretirse como acuarelas mojadas. Su propia visión se encoge a un punto de luz al final de un túnel, y cada vez le cuesta más mantener los ojos abiertos, como si una mano cruel intentase asfixiarle, estrangularle, hundirle en la oscuridad…

Con una bocanada de aire y un sobresalto, abre los ojos. Las sábanas se encuentran revueltas a su alrededor. Ya ha amanecido, aunque ella sigue reposando sobre su pecho plácidamente. La luz entra por las rendijas de la persiana, lanzando rayos que juegan con los relieves de la cama.

A su lado, ella se agita en sueños. Se despierta súbitamente, mirando a su alrededor, y le sonríe.

-Buenos días. ¿Qué tal has dormido?
-Hola corazón. Estaba teniendo una pesadilla de lo más rara.

¿Rara? Una pesadilla rara…

-Pero… Esto…

Se incorpora en la cama, frunciendo el entrecejo. ¿Qué está pasando? Ella se incorpora también a su lado, y toca su brazo con suavidad, la pregunta de si se encuentra bien implícita en su gesto cariñoso. La mira fijamente a los ojos, asustado.

-No era… ¿más que una pesadilla?

Su corazón se acelera cuando ve la reacción de ella. Sabe qué va a decir. Puede ver cómo su gesto se convulsiona, sin saber cómo reaccionar. Actuando de forma impulsiva, retira las sábanas y se dirige a la puerta. Agarra el pomo, y la oscuridad empieza a acecharle en los límites de su visión.

-No.

Es lo último que llega a oír, antes de que se vuelva a ver de nuevo asaltado por la luz al final del túnel. La propia puerta parece disolverse en un borrón de colores marchitos, y los sonidos se van apagando hasta asfixiarle, hundirle, atraparle en la nada…

Sus ojos se abren, asaltándole la imagen de un techo gris, vacío. La ropa de cama está arrugada y amontonada a su alrededor. Aunque la luz del sol ya ha empezado su asalto contra la ventana cerrada, algunos rayos rebeldes intentan colarse por los escasos huecos. Ella aún sigue durmiendo, con su mejilla apretada contra los pectorales de él.

Con cuidado de no despertarla, pero con urgencia, recoge su ropa y abandona la habitación en silencio. Cuando sale al pasillo del hotel, aún se encuentra a medio vestir, pero no le importa. Lo único que tiene claro es que debe alejarse del lugar. Debe alejarse de esa mujer. Debe estar lejos, muy lejos, cuando ella despierte.

  1. #1 by Fenix - March 13th, 2010 at 23:07

    Wow… que mal rollo!

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