Susurra la ciudad


Ella observa la noche de verano apoyada en el marco de su ventana. Esta noche soñará despierta una vez más, arrullada por el murmullo de la ciudad. Aparta de su cara un mechón de su pelo ondulado y contempla abstraída cómo el viento mece las hojas de un árbol cercano.

¿Cuántas palabras y susurros, sentimientos, olores y vivencias están yendo esta noche de un lado a otro de la capital, arrastradas por ese cálido viento de finales de verano? Millones de historias para no dormir, innumerables historias para soñar, para dejar volar la fantasía. Cada vez que sopla el viento, en su voz silenciosa puede oírse un cuento distinto, una historia completa con su guión, sus personajes y su final.

Oye un llanto desconsolado que es arrastrado por una corriente de aire que revolotea huidiza calle abajo. Tal vez sea el llanto de un niño en su cuna, tal vez lleve tras de sí una historia más triste: un amor roto, una decepción, o simplemente alguien que se siente solo. Cambia la dirección del viento, y éste trae consigo la respiración de la ciudad. El sonido de los coches en la M-30, el murmullo de las zonas de fiesta, el eco de un millón de televisores hablando al unísono. Y olores. El olor de la tierra mojada del parque, el olor del humo de los tubos de escape. El olor a playa. ¿A playa? Por supuesto, cuando acaba el verano, la playa viene a descansar a la ciudad. Siente en el viento que agita su pelo cómo llegan hasta ella las experiencias de innumerables personas. La infantil ilusión de una estudiante en su primer día de carrera, la preocupación de un padre de familia en paro por no poder alimentar este mes a su familia, las fantasías que revolotean en la cabeza del hombre que conduce el camión de la basura. Siente una cierta nostalgia por no poder experimentar personalmente todas estas vivencias. Es un sentimiento extraño. Nostalgia no por el pasado, sino por el presente. Pero no es una nostalgia desagradable.

Cierra la ventana con una sonrisa. En el exterior, el aire continúa moviendo los nutrientes que hacen vivir a la ciudad a lo largo de las calles y las avenidas.

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