Caer


Sientes el aire acariciando tus dedos, el viento gélido mordiendo juguetón tu rostro y atreviéndose a despeinar tu pelo, haciéndolo flotar como una catarata que fluye en horizontal. Con una gracial pirueta atraviesas dos nubes, plegando y extendiendo tus alas que brillan metálicas bajo la atenta mirada del sol de invierno. Jirones de nubes se deshacen como volutas de aliento de un dios despreocupado a tu paso, deshaciéndose lentamente en remolinos que se returcen sobre tu cuerpo. El rocío que impregna las nubes se posa sobre tu cuerpo desnudo.

Cientos de metros bajo tu cuerpo el mundo se despereza. Puedes ver con claridad cada montaña y colina, el cauce de los ríos, los interminables campos sembrados y alguna que otra ciudad. Cuando atraviesas el banco de nubes, tu visión sólo está limitada por la neblina atmosférica que se acumula sobre el horizonte. Abres tu alas a su máxima extensión, aprovechando una corriente de aire caliente, ascendiente, para elevarte varios metros y, en el punto más alto…

…pliegas súbitamente las alas, cerrándolas sobre tu cuerpo. Caes. Caes a plomo, como un ave abatida. El rugido del aire es ensordecedor. Caída libre. Velocidad terminal. Con los ojos cerrados, puedes ver la tierra acercarse amenazadora. Caes. Y eres consciente de que ya hace varios segundos que has sobrepasado el punto de no retorno, que tu caída en picado no puede ser detenida…

Y caes.

  1. #1 by Valle - February 24th, 2009 at 15:18

    Me encantan las fotos que acompañan los textos. Me tienes que escribir otro plis!!!.
    Ojala se pegara ese don que tienes!!!
    Me encantan!!!

  2. #2 by Pepa - February 24th, 2009 at 18:07

    Muy bonito 🙂 Expresas muy bien!!!! ¡¡¡ que sigas escribiendo!!!! …Mucho animo. Un abrazo

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